La iluminación residencial es responsabilidad arquitectónica, no decorativa. La separamos en tres tiempos:

Día. Luz natural, gestionada con orientaciones, aleros y filtros. Mínima iluminación artificial — sólo en espacios sin acceso a luz natural directa.

Imagen de referencia visual.

Atardecer. Iluminación general ambiente de baja intensidad (lámparas downlight de 2700K, dimmer en cada estancia). Acentos en muros con baja para crear contrastes de tensión.

Noche. Velas, chimeneas, lámparas de mesa con bombilla de filamento, una sola fuente puntual por estancia. La luz alta se apaga.