Cinco principios para actualizar el lenguaje arquitectónico poblano sin caer en la pastiche turística:

1. Proporción antes que ornamento. Lo que distingue una casa colonial poblana no es la talavera — es el aplomo de sus proporciones.

2. Materiales sí, técnicas contemporáneas. Usar cantera, talavera, herrería forjada — pero con detalle limpio.

Imagen de referencia visual.

3. El zaguán como elemento real. No decorativo. Que sea zona de transición real entre calle e interior.

4. La talavera como acento, no como tapete. Un panel en el lugar correcto vale más que una cocina entera revestida.

5. Color del territorio. Los blancos del valle, los ocres de la cantera local, los azules cobalto.